La guerra que nadie quiso

Algunos amigos me preguntan por la situación entre las dos Coreas, y la implicación de los Estados Unidos y China. La situación es compleja y no se puede explicar en dos palabras, pero quiero dar un resumen de mi opinión.

Corea del Norte tiene como costumbre poner a prueba los nuevos presidentes de Corea del Sur. Desde 1992, en cada una de las cinco ocasiones que un nuevo presidente ha alcanzado el poder, el Norte ha respondido con una alteración del orden público. Ya sea en forma de lanzamiento de misiles, incursiones submarinas, o enfrentamientos navales, estas provocaciones de Corea del Norte fueron recibidos por cada nuevo presidente electo de Corea del Sur con grandes muestras de paciencia. Ademas nos encontramos con un líder joven que tiene que hacerse valer frente a la gerontocracia del ejercito y la influencia de su propio tío.

Park Geun-hye, primera mujer en alcanzar la presidencia de Corea del Sur, ya ha advertido en ocasiones anteriores de que responderá con dureza a hipotéticos ataques del Norte. La diferencia hoy es que Corea del Sur ha dejado de poner la otra mejilla. Después de que el Norte hizo estallar el buque de la Armada de Corea del Sur Cheonan, matando a 46 marineros en 2010, Seúl reescribió las reglas de enfrentamiento militar. Se ha perdido la paciencia y responderán a cualquier provocación, lo que podría derivar en un conflicto mayor.

Las sucesivas administraciones estadounidenses, desde los tiempos de Ronald Reagan han cultivado la idea de que si la inseguridad y el empobrecimiento eran la razón de la obsesión del régimen de Pyongyang por las armas nucleares , entonces la respuesta seria que Estados Unidos y los países vecinos garantizaran una península pacífica, y proporcionaran dinero, comida, y reconocimiento político al régimen del Norte si este renunciaba a su programa de armas nucleares. Esta ha sido la base de los acuerdos alcanzados con Corea del Norte en 1994 con Bill Clinton y en 2005 con George W. Bush. De 1989 a 2010, los presidentes de EE.UU., sus asesores de seguridad nacional, y los secretarios de Estado han dado garantías por escrito y verbales de no tener intenciones hostiles y voluntad de mantener relaciones en más de 33 veces. Pyongyang reconoció, rechazó e ignoró estas garantías, a la vez que continuó con sus programas de armas nucleares.

Ademas los aliados de los EE.UU. (en especial Japón y Filipinas), están escrutando con lupa las decisiones del presidente Obama; de ellas depende la influencia que EE.UU. podrá ejercer en esta orilla del Pacífico donde se está diseñando el nuevo escenario de juego del siglo XXI.

El perfil del nuevo Comité Permanentel del Politburo Chino liderado por Xi Jinping y Li Keqiang aparentemente indica que su elección se debe a la necesidad de acelerar las reformas internas, luchar contra la corrupción y dirigir la conversión de la población rural a población urbana con mayor capacidad para reactivar el consumo interno y empezar su mandato con una guerra que pudiera poner tropas de Corea del Sur o incluso de Estados Unidos en su frontera oriental evidentemente no está en su programa.

China tiene más influencia sobre Corea del Norte que cualquier otro país, pero menos influencia que los extranjeros piensan. Las relaciones Beijing-Pyongyang no han sido cálidas desde que se normalizaron las relaciones de China con Corea del Sur hace 20 años. Pero Pekín tiene pocas opciones. Aislar completamente a Pyongyang y retirar el apoyo económico y político podría llevar al colapso de régimen, enviando una oleada de refugiados norcoreanos a la frontera, y potencialmente situar a todos los países vecinos en conflicto unos con otros – conflicto que podía incluir el uso devastador de armas nucleares. Mientras China sigua dando prioridad a la estabilidad en la península, no cambiará fundamentalmente su política hacia su vecino rebelde.

Así pues nos encontramos en un escenario en el que a nadie le conviene un inicio de hostilidades, pero en el ningún actor puede echarse atrás, por lo que podria darse el caso de llegar a una situación que desencadene la guerra que nadie quiso

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9 respuestas a La guerra que nadie quiso

  1. Des dijo:

    En el fondo, no creo que Corea del norte tenga los cojones de hacer nada. Es solo una forma de llamar atención de un joven líder que no está todo convencido de tener el apoyo de toda la población.
    Bueno, eso es solo mi opinión. 🙂

  2. Anónimo dijo:

    Pues espero sinceramente que se quede como siempre, en nada………..

  3. Juan dijo:

    Excelente análisis.

    Pyongyang usa cíclicamente el chantaje del programa del programa de armas nucleares buscando dos objetivos. Ya han aprendido que con este tipo de actos consiguen primero dinero y comida para que su supuesto paraíso no se derrumbe por las hambrunas y segundo, sacar pecho frente a las grandes potencias y convencer a su pueblo de que tiene hasta a los países más poderosos a raya. Desafortunadamente con resultados como el del buque Cheonan.

    Pero como acertadamente se comenta, la proverbial paciencia china tiene un límite. China tiene ahora un difícil papel en cualquiera de los dos escenarios, ya que las bravatas de su vecino desestabilizan la zona y les pone en una situación muy incómoda: elegir el apoyo a Corea del Norte frente a sus otros vecinos y, no olvidemos, inversores y clientes, puede dañar seriamente sus ya tirantes relaciones con algunos de ellos.

    Por otro lado, el no apoyo a Pyongyang, ¿podría ser considerado una muestra de debilidad frente a Estados Unidos y sus aliados? Ya el año pasado, aparte de la tensión con Japón y las disputas eternas con sus hermanos Taiwaneses, hasta Filipinas, respaldándose en su aliado del otro lado del Pacífico, estuvo provocando al gigante asiático, que eligió la salida diplomática.

    El joven líder coreano quiere reafirmarse el puesto y poner su nombre en la historia, para lo que tiene que hacer más de lo que hizo su padre, con un golpe de efecto que demuestre su supuesto poder militar. Esperemos que todo quede en sólo una provocación, ya que a día de hoy no sabemos las consecuencias que podría tener una guerra en la zona.

    De hecho parece que Estados Unidos ha intentado suavizar la tensión cancelando pruebas de armamento en su propio territorio. Un pequeño gesto que seguramente China habrá visto con buenos ojos.

    Juan

    • Gracias Juan,
      En realidad poner en una frase Estados Unidos e Inteligencia Militar no suele ser aconsejable, piensa que el despliegue que ha hecho de bombarderos fantasmas B2 y B52 en las últimas maniobras lo único que ha logrado es poner nerviosos a los norcoreanos.
      Es cierto como dices que luego ha intentado rebajar la tensión pero al final da la impresión que no tienen una idea clara de lo que tienen que hacer y utilizar el método de prueba y error cuando hablamos de un posible conflicto como este tal vez no sea lo más correcto.

  4. Anónimo dijo:

    Muchas gracias Miguel por compartir el buen artículo que has redactado. Me ha parecido interesante, bien documentado y clarificador.

    Hoy he oído que Japón también se pone en alerta militar por la amenaza que ha recibido de Corea del Norte. Esperemos que al final no se desencadene la guerra; eso sí, este “Rey Comunista” es una amenaza constante y me preocupa el futuro, pues siguen lavando el cerebro de las jóvenes generaciones norcoreanas que algún día serán mayores (y de eso sabemos en este país, vid Ikastolas).

    Qué podemos hacer es la pregunta. Me parece bien lo que tu haces: arrojar luz sobre un problema que nos afecta a todos.

    En fin, que gracias otra vez, seguiré tu blog con interés.

    Un abrazo

    JS

    • Gracias Javier,
      En el fondo Kim Jong-un tiene que demostrar a la gerontocracia militar que es capaz de mantener el status quo y conseguir concesiones en forma de alimentos y petróleo.
      Piensa que en caso de guerra el es quien tiene más que perder, de momento y como lider supremo de Corea del Norte le quedan muchos años de buena vida. Otra cosa son los sufrimientos del resto de sus subditos

  5. Pingback: La guerra que nadie quiso | ¿Qué ...

  6. Pablo Solana dijo:

    Buen análisis, Miguel. Por mucho que deseemos que no pase nada, lo cierto es que la irracionalidad es un factor determinante en el comportamiento humano. Si bien es verdad que, por ejemplo, la Guerra Fría (con su escalada armamentística salvaje) resultó a la postre un método eficaz para que “no pasara nada”, nunca sabremos realmente cuán cerca estuvimos de que pasara algo catastrófico. Si no pasa nada nos olvidaremos y, si pasa,… ahí entras tú con el “Ya os lo decía yo!” :-). Aunque espero que en un añito este blog tenga más entradas sobre horticultura en los Andes que sobre las consecuencias de una guerra nuclear.

    • Gracias Pablo, yo también espero lo mismo, en cualquier caso creo que estamos en el momento de máxima tensión y que desde ahora al verano, irá remitiendo.
      El mes que viene espero estar en Seoul y Osong y ya os contaré

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