China y el Tibet

Bueno pues lo prometido es deuda y hoy voy a tratar de dar una visión de las relaciones entre China y el Tíbet y analizar porque la situación actual es la que es.

En el año 2007 tuve la ocasión de visitar las tribus nómadas de la meseta del Tíbet invitado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología Chino para evaluar la implantación de instalaciones de energías renovables, el viaje no fue fácil, además del visado para estar en China, necesite un permiso que me dieron en Beijing para ir al Tíbet y una vez allí una autorización especial para poder entrar en las zonas especiales de las minorías.Potala

Después de unos días en Lhasa para aclimatarme a la altitud, (3800 mts) y obtener el permiso necesario, me desplacé con mi guía y representante del MOST en Tíbet, Norbu Tsering a Nagqu (4400 mts) en el centro de la meseta de Qinghai donde empecé a tener reuniones con las tribus nómadas. Recuerdo de aquellos días el cielo claro, al alcance de la mano y las noches despejadas de contaminación lumínica. No me extraña la inmensa espiritualidad de aquellas personas y su comunión con la naturaleza.

Mi impresión en aquellos días fue que el tibetano medio no tenia grandes problemas en su coexistencia con los han, los comercios de unos y otros se alternaban en Lhasa, no percibí ni allí ni entre los nómadas ningún sentimiento especial hacia la independencia. Es cierto que querían la vuelta del Dalai Lama, pero no la expulsión de los chinos. Por ello me extrañó, cuando el año siguiente en Beijing, leí sobre los ataques de los tibetanos a los han y los hui. Creo que fueron episodios perfectamente orquestados, por elementos del exilio, buscando la repercusión de los Juegos Olímpicos para obtener apoyo a las reivindicaciones de independencia y perjudicar la imagen internacional de China

De todas formas, para este post he intentado documentarme en distintas fuentes para evitar caer en subjetividades. Mi impresión es que no se puede decir rotundamente si los que defienden la independencia del Tíbet tienen razón o no.

Como os explicaba cuando hablaba de la historia de Xinjiang, el territorio que comprende la actual Región Autónoma del Tíbet y las provincias adyacentes, han cambiado de ocupantes y gobernantes innumerables veces a lo largo de la historia  por lo que dependiendo de a que momento histórico nos remontemos existirán más o menos razones para reclamar una nación tibetana independiente.

Los primeros habitantes del Tíbet fueron tribus nómadas de religión animista, estas tribus se unieron y separaron en reinos guerreros y entre los siglos VII y XIII durante las dinastias Tang y Song, podemos hablar de un imperio tibetano, que tenia tres provincias Ü-Tsang que corresponde al actual Tíbet, Amdo que seria la actual provincia de Quingdai y Kham situada entre Sichuan y la región autónoma del Tíbet. En este periodo tuvo lugar la expansión del budismo entre las elites dirigentes.

En el siglo XIII Kublai Kan conquistó tanto China como Tíbet y fundó la dinastía Yuan. Beijing entiende que el Tíbet es parte integrante de China desde la conquista mongola, cosa que los tibetanos rechazan. La realidad es que desde entonces Tíbet ha estado en la órbita China, con vínculos más o menos sólidos según la fuerza del imperio en cada momento.350px-Tibet_provinces

Kublai Khan instauro un sistema de Gobierno dual que es la causa de los problemas de hoy. Por una parte el poder administrativo residía en la corte del Khan, mientras que el poder religioso se cedía a los monjes budistas, primero la escuela Sakya y luego la Gelugpa, cuyo líder  Sonam Gyatso fue agraciado con el titulo de Dalai Lama (“Océano de sabiduría”) por Altan Khan.

Durante la dinastía Ming, el Tíbet gozo de gran autonomía, fue una época de dominio de la teocracia de los monasterios con abundantes luchas entre ellos por detentar el máximo poder religioso. En lo más alto de la jerarquía estaba el Pachem Lama considerado padre espiritual del Dalai Lama que era quien tenía el poder temporal. La última dinastía imperial, la Qing, mantuvo un representante (el amban) en el Tíbet pero no interfirió mucho en la administración local.

Tras la caída del imperio, en 1911, el poder del Gobierno Chino se vio debilitado durante décadas: “señores de la guerra”, ocupación japonesa, guerra civil, “concesiones” a las potencias occidentales. En este periodo los lazos entre Beijing y el Tíbet prácticamente desaparecieron, aprovechandolo Inglaterra para reconocer al Tibet como un “protectorado” chino, y crear un amortiguador que separase el imperio Chino la India colonial. Desde la optica del Gobierno Chino no obstante se siguió considerando al Tíbet parte de China.

El Tíbet previo a la ocupación china funcionaba bajo un sistema teocrático feudal basado principalmente en una servidumbre de la mayor parte de la población bastante parecida a la esclavitud. Más del 90% de la sociedad eran siervos sin tierras, las cuales eran en su gran mayoría propiedad del clero monacal. La clase dominante estaba constituida por un reducido grupo de monjes provenientes de la aristocracia, mientras que la mayoría del pueblo oprimido eran campesinos y monjes de menor rango.

Tras la revolución comunista, Mao Zedong restableció el poder central sobre toda China, ocupando el Tíbet en 1951. El Dalai Lama firmó el acuerdo de los 17 puntos con Mao, reconociendo la soberanía china, pero pronto empezaron los desencuentros, la reforma agraria y la eliminacion de los terratenientes y del vasallaje a los monasterios, generaron una animadversion de las elites dirigentes, que apoyados aunque tibiamente por la CIA iniciaron una guerra de guerrillas que concluyeron con el levantamiento de Lasha, la entrada a sangre y fuego del Ejercito Popular de Liberación Chino y la huída del Dalai Lama a la India, en 1959.

Siguieron quince años de opresion, durante “el gran salto adelante” y la “revolución cultural” el Gobierno comunista llevo a cabo una política de aniquilación de la herencia cultural del Tibet, numerosos monasterios fueron destruidos y cualquier rebeldia fue duramente purgada.

Con la muerte de Mao, en 1976, hubo un cambio de la postura oficial y el gobierno de Deng Xiaoping intento un acercamiento al Dalai Lama y al Pachen Lama y a la vez potencio un aperturismo permitiendo la recuperación de las tradiciones culturales y religiosas en el Tibet.

En 1986, el gobierno tibetano en el exilio en Dharamsala lanzó una nueva campaña para ganar el apoyo internacional a su causa como una cuestión de derechos humanos . El apoyo internacional dio alas a los independentistas radicales que concluyeron con los desordenes en Lhasa en 1989, que terminaron con la entrada del 27 cuerpo del ejercito la Ley Marcial y (unido a los sucesos de Tinanmen) el descredito de los intentos de aplicar politicas de corte liberal y una vuelta al poder de los partidarios de la mano dura. De nuevo se impusieron la represión, el cierre de lamaserias, las detenciones masivas y la desaparición de cualquier respeto por los Derechos Humanos.

En el año 2000 Beijing impuso su “Estrategia de Desarrollo del Oeste” destinado a impulsar las economías de las regiones más pobres del oeste incluyendo el Tibet, la calidad de vida de los tibetanos, y en especial la educacion y la sanidad han mejorado muchisimo aunque esto ha supuesto tambien que un gran numero de Chinos han y hui se instalaran en estas areas, especialmente en los nucleos urbanos, llegando a alcanzar el 20% de la población.

Las principales posturas que existen hoy, van desde una abierta independencia, demandada sobre todo por la diáspora tibetana en el exilio, principalmente en India y apoyada por celebrities neo-budistas como Richard Gere, Steven Seagal o Sharon Stone; a una postura mas abierta adoptada por la comunidad internacional y el propio Dalai Lama que reconocen que el Tíbet es parte de China.

El entorno del Dalai Lama exige una autonomia mayor que la que disfruta el Tibet bajo el control del Gobierno Chino y un mayor respeto no solo a los derechos humanos, sino sobre todo a la cultura tradicional tibetana pero para llegar a un acuerdo que permita su vuelta a Lasha, existen  grandes obstaculos el principal vendria dado por la separación de Iglesia y Estado; el Tibet ha sido tradicionalmente un estado teocratico donde el poder no solo religioso sino tambien politico confluye en el Dalai Lama y Beijing solo esta dispuesta a reconocer su influencia espiritual; y en cuanto a libertades, el Dalai Lama ha promulgado una constitución democrática, obviamente no aceptable para China.

Además hay otros puntos de fuerte desacuerdo, el primero seria la extensión del Tíbet, Beijing sólo acepta hablar de la actual Región Autónoma (antigua Ü-Tsang), mientras que el Gobierno Tibetano en el exilio desea incluir los territorios de las antiguas Amdu y Kham, lo que supondría en total cerca de una cuarta parte de la extensión total de la República Popular China;  y ya si descendemos al nivel de competencias, Beijing no aceptará jamas la cesión de competencias en política exterior ni que las fuerzas armadas chinas se retiren del Tíbet como reclaman desde Darmashala.

Por otra parte como ya expliqué el otro dia, el nacionalismo tibetano no es el unico que preocupa a Beijing, y esta claro que lo las decisiones sobre el Tibet, acabaran afectando a los uigures, mongoles y en general a la cesión de poder del Gobierno Central a los gobiernos perifericos y esta si es una cuestión que afecta directamente a la esencia del Gobierno Central.

En el post donde hablaba del nuevo Gobierno Chino, explicaba porque no creo que esta legislatura vaya a traernos grandes reformas políticas por lo que creo que tendremos que armarnos de paciencia para ver llegar a una solución al problema del Tíbet

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Asia, China y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a China y el Tibet

  1. Anónimo dijo:

    muy bueno………….. muy interesante.

  2. Teodoro Bustillo Vicario dijo:

    He buscado y encontrado entre los archivos de una de mis memorias –memorias USB- lo que buscaba al socaire del artículo de “China y el Tibet”..

    Es un comentario a un artículo que escribió el profesor Rafael Argullol: “El monje entre la basura”, publicado en El País, 27/02/2010 y en elboomeran.com [Publicado el 12/4/2010 a las 19:29].

    Suelo dejarlo archivado según esta en la página correspondiente. Acto seguido he entrado en la página referenciada. Tal página es la siguiente: http://www.elboomeran.com/blog-post/2/8815/rafael-argullol/el-monje-entre-la-basura/
    Había 2 comentarios.
    2.- Comentado por: Tioteo el 13/4/2010 a las 09:18.
    1.- Comentado por: Garrick el 12/4/2010 a las 21:11.

    Hoy, 27/062013, a las 19:37 he vuelto a
    http://www.elboomeran.com/blog-post/2/8815/rafael-argullol/el-monje-entre-la-basura/
    pero 1 comentario ha desaparecido. Sólo queda 1. 2-1=1.

    Ahí va el que ha desaparecido.
    ……………………..

    • [ENCRIPTAMIENTO POLÍTICO-TEOCRÁTICO

    Es cuando menos curioso algunas cuestiones relativas al Tibet y al gobierno de los lamas sobre ese territorio.

    Saltan a la vista algunos interrogantes. Uno de ellos -no el menor- es que es una teocracia. Analizar cómo la cultura occidental ha propugnado ese tipo de gobierno es harto llamativo; en los últimos siglos si por algo se ha caracterizado tal cultura es por criticar la teocracia o su influencia en los diversos países de Europa. Aquellos que aún sin tener un gobierno teocrático estaban poderosamente influidos por el catolicismo, por ejemplo, eran no solo criticados sino también marginados por oscurantista, atrasados y señalados como antítesis de buen gobierno. Bien es verdad que si se criticaba eso no se hacía lo mismo con otros gobiernos quizás más teocráticos, caso de Inglaterra.

    Coincidía todo esto con un reflujo del Islam, lo que de alguna forma probaba el mismo axioma en este caso referido a otro monoteísmo.

    Parecía como si fuera inamovible el principio del gobierno laico. Tan importante fue que se ha extendido como paradigma de gobierno.

    Todo esto se hace muy llamativo en el caso del Tibet, cuyo gobierno, si no teocrático por las especiales concepciones budistas, sí de las personas que allí tienen el papel del clero, de los monjes, que no son otros que los lamas. Decir que el gobierno que se nos presenta como el típico gobierno del Tibet es de raigambre teocrática no es incurrir en falsedad; se podrá discrepar en que no es gobierno teocrático si se entiende que no es gobierno de dios pues los budistas no tienen un dios. El derecho divino brillaría por su ausencia. No obstante, focalizando el papel de la/s persona/s que desempeñan ese gobierno se comprueba que su papel es de raíz religiosa. La reencarnación es un asunto religioso, las lamaserías son asunto religioso, los lamas también, la dogmática sistémica que articula el conjunto también, la superestructura también, el sistema simbólico es asimilable a cualquier otro de los existentes en el presente o en el pasado. Afirmar que ese gobierno es/era de carácter religioso -o sea, teocrático- no es incurrir en una aberración ni conceptual ni categorial. Si el Dalai Lama no es el Papa del Tibet, sí se le parece. Obviar las doctrinas que cada uno predique no lo hacen ni mejor ni peor. Es más en lo que yo sé, está por estudiar en qué grado influyó la figura del Papa en el budismo tibetano para que se creara una figura equivalente. Que el budismo no estaba tan aislado como puede parecer es evidente. El budismo no nació en el Tibet, llegó al Tibet, se implantó en el Tibet y en tal grado tal sistema de creencias se ha asociado a ese territorio que se hace casi inconcebible hablar de los tibetanos sin asociar a tal etnia ese sistema teocrático.

    Los tibetanos y budistas de siempre han estado abiertos a influjos externos. Cuando surge la figura del Dalai Lama es en el siglo XVI, en un intento de adecuar tal sistema de creencias a las condiciones imperantes tanto en el Tibet como en territorios vecinos. Las varias corrientes interpretativas, más vulgarmente llamadas sectas, de ese budismo es la mejor prueba. Hay más; cuando surgió la corriente Gelugpa, la de los bonetes amarillos, de la que surgió el Dalai Lama se puede interpretar como una herejía. Herejía que triunfó gracias al especial mimo con que los mogoles trataban a los religiosos, en este caso budistas. La implantación del gobierno teocrático del Dalai Lama en el Tibet es difícilmente concebible sin el apoyo dado por los gobiernos mongolas de Dayan khan, Alta khan o ….. . Si estaban tan abiertos a influjos externos seguramente estaban informados de la existencia de otras culturas muy alejadas y de sus creencias; mucho más cuando ya los portugueses estaban en la India y se mostraban sin recato donde era menester. No estamos en condición de decir cuándo empezaron a tener conocimiento el budismo tibetano de las creencias de los europeos recién llegados . Puede que conocieran las creencias monoteístas europeas, pero seguramente empezaron a verlas de otra manera cuando esas creencias las portaban gentes venidas de lejanas tierras y que mostraban al menos una vanguardia, salvando matices, aparente de la cultura a nivel planetario. Intentar copiar por imitación un sistema de gobierno parecido no seria baladí. A la postre, portugueses o españoles no eran sino las máscaras de algo más importante, el sistema simbólico que portaban, el catolicismo, que además era el que legalizaba internacionalmente ese avance, esa ocupación, esas conquistas. Tale recién llegados a esa zona de Asia aparecían muy seguros en sus creencias, técnicas y demás; sabían lo que querían hacer. Actitud típica las culturas en periodos de crecimiento y seguras de los principios en los que se sustentan.

    En la mente del clero budista tenían que asociar el sistema de creencias propio, el budismo, con el sistema de creencias de los recién llegados, el catolicismo. En esa comparación observarían que el vértice jerárquico del sistema de los extranjeros era el representante de dios, el Papa. Una figura semejante no había en el budismo tibetano que en esos momentos estaba anquilosado, degradado y cuarteándose. Cuando surge la herejía Gelugpa es precisamente para tratar de adaptar ese sistema de creencias, entre otras cosas. Y si se trata de adaptar se puede tener en cuenta la imitación. A cualquier nivel, cultural, económico, artístico… la imitación es esencial. También se puede imitar en el plano religioso. El propio catolicismo en bastantes de sus aspectos imita, imita a creencias anteriores, pero no solo; el Papa, el pontífice, el hacedor de puentes, el pontifex maximus, no era/es sino la imitación de unas magistraturas del Imperio Romano pues el Papa en realidad es la aplicación al plano religioso de una categoría civil todavía mas importante, la del emperador, aplicada al plano religioso; por tanto el pontífice figura teocratizada del emperador romano, y el emperador también figura teocratizado desde el principio cuando ya hasta Augusto se asimilaba como divinidad. Por no hablar de los que vinieron después.

    Que el solapamiento de planos civil/religioso era evidente también a principios del XVI en la península Ibérica es una evidencia; uno se apoyaba en otro, pero el que más cerca estaba de la cúspide del sistema de creencias no eran los reyes, era el Papa. Nada nos impide pensar que los budistas no llegaran a una conclusión parecida; puede que la argumentación fuera algo diferente a la expresada en aquí pero nada impide pensar que llegaran a parecida conclusión a la que hemos llegado aquí. Y puede que actuaran en consecuencia. La hipótesis que estamos barajando es aventurada; pero si se repasa la tradición budista, la figura más parecida a la encarnada por el Papa es el Dalai Lama. Ni el Mahayana, ni el Hinayana, ni… tenían una figura parecida; si que tenían grandes pensadores, caso de Nagaryuna, … doctrinas, sectas, … pero nada parecido al Papa. ¿Por qué surge cuando surge y dónde surge? ¿Por qué además se afianza? ¿Por qué el Potala es asimilable en el plano simbólico y jerárquico a la Basílica del Vaticano? Lhasa no es Roma, pero a su nivel sí juega el mismo papel que Roma en la cristiandad católica.

    Nos hemos alejado bastante de la premisa inicial. Bastante. Ha sido necesario dar este largo rodeo para continuar con la aparente contradicción de cómo la crítica de raíz volteriana de la cultura europea ve incluso con buenos ojos una figura, que nosotros aquí asimilamos al Papa, pues el budismo empezó a valorarse en la cultura occidental cuando vivía Voltaire. ¿Por qué lo que no se quería y qyuere para unos se quiere para otros? Si la hipótesis que estamos barajando tiene visos de realidad, imitaron e imitaron bien si nos atenemos a la argumentación actual de la cultura occidental que todavía desea el gobierno teocrático para el Tibet.

    Otra conclusión. Que ya eso no lo admite ni el Dalai Lama habla en su favor. Si hace quinientos años aprendieron, ahora también. Que el sistema funcionó es más que evidente, pues si no habría desaparecido.

    Esta hipótesis no es el colmo de la originalidad. Es puro esclarecimiento. Ya Kant se burló de los tibetanos y mostró porca, quería decir poca, “comprensión” pues los creyentes comían hasta los excrementos del “maestro oceánico”. Es el papismo llevado a su máxima expresión. Gracias Kant. Y que conste que esto lo escribo bastante después de toda la parrafada de dos folios anteriores; las reflexiones son la reflexiones Xihae y Panillo.

    Comentado por: Tioteo el 13/4/2010 a las 09:18 ]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s