Gobierno Municipal y sostenibilidad

Hace unos años, el Comité Municipal de Ciencia y Tecnología de la Municipalidad de Beijing me invito a dar una conferencia en el Forum Internacional sobre economía de bajas emisiones de carbono

Mi ponencia verso sobre el papel de las ciudades en una economía de bajas emisiones de carbono

El resumen de la misma decía así:

“El cambio climático nos afecta a todos y especialmente a las ciudades, donde el futuro del bienestar de la población está estrechamente vinculado a un equilibrio entre el medio ambiente y el desarrollo urbano. El 75% de la energía consumida se puede atribuir a las ciudades, que son, a su vez, los modelos de asentamiento más vulnerables a los efectos del cambio climático.

Sin embargo, las ciudades tienen un potencial considerable para implementar soluciones innovadoras para mejorar la eficiencia energética, aumentar la capacidad de absorción de carbono, desarrollar estructuras de movilidad sostenible y gestionar adecuadamente los residuos urbanos, reduciendo así las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Estamos aún en una fase inicial del desarrollo de una respuesta global y efectiva a esta amenaza, pero estoy convencido de que las ciudades pueden demostrar su eficacia mediante la implementación de soluciones que aborden este problema.

Por otra parte, tenemos una oportunidad única para establecer ambiciosos objetivos futuros, establecer directrices para la administración municipal en el medio y largo plazo que haga de nuestras ciudades una entidad comprometida.”

Hoy en día sigo manteniendo las mismas opiniones, la gobernanza municipal exige unas actuaciones decididas y la aplicación de unas políticas que hagan posible un nuevo paradigma que implique un cambio del modelo de desarrollo urbano actual, modelo que no deja de estar basado en un consumo masivo de combustibles fósiles.

Hay que pensar en términos como los definía en el informe Bruntland “el desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades actuales sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

En la actualidad las urbes son responsables del 80% de las emisiones de gases efecto invernadero, y su demanda de energía primaria crece a ritmos insostenibles. Solo podremos pensar en un mundo sostenible si hacemos que las ciudades sean eficientes energéticamente. Creo que las ciudades deben tener el papel de actor principal en este nuevo modelo.

Y, ¿cómo puede lograrse? Pues solo si convertimos las ciudades de entes consumidores en gestores energéticos, y para ello debemos adoptar un triple enfoque, desde el lado de la oferta facilitando el uso de energías renovables, desde el lado de la demanda promoviendo el ahorro y la eficiencia energética y desde el lado medioambiental, reduciendo las emisiones contaminantes.

Debemos rediseñar el modelo urbano, y este rediseño debe tener seis ejes , la planificación urbana, el mix de movilidad, la normativa de edificación, la gestión de los residuos, la infraestructura energética y los servicios públicos.

Ante este reto, ¿cuál debe ser el rol del ayuntamiento?, lo primero que debe tener el consistorio es voluntad política, debe asumir el reto, y para ello debe buscar y obtener los medios adecuados, medios humanos en forma de los mejores especialistas, y medios materiales, informáticos y de gestión, para poder definir objetivos, establecer metas e implementar las políticas necesarias, y para todo ello buscando la colaboración de los ciudadanos y otras entidades públicas.

Digo esto porque no se puede esperar que el ayuntamiento lo haga todo, pero si puede actuar como un catalizador, demostrando liderazgo e implementando las ordenanzas precisas.

Pero si hay aspectos en los que si debe actuar el consistorio, la primera línea de acción debe ser la de formar e informar en materia de sostenibilidad. Es absolutamente necesario lograr la implicación ciudadana, lograr que los ciudadanos comprendan el porque de unas actuaciones que en muchos casos conllevan la necesidad de un cambio de hábitos de vida que en un primer momento puede parecer al individuo como tal que implica molestias sin obtener ningún beneficio aparente o inmediato a cambio, y para ello los ciudadanos deben haber sido informados no mediante slogans partidistas sino llevando a conocer los objetivos plazos y metas que mediante esas medidas se pretenden.

Además debe ser ejemplo, en la gestión de su consumo energético en viales y oficinas municipales, en sus compras, introduciendo en los pliegos de condiciones para los concursos públicos requisitos ambientales, en los servicios a la comunidad actuando con conciencia ecológica, o en los vehículos tanto de uso municipal como de transporte colectivo buscando una menor emisión de contaminantes, e introduciendo como decía antes las ordenanzas preceptivas.

Como resumen, las ciudades deben ser la punta de lanza del nuevo paradigma energético, con el esfuerzo conjunto de todos sus elementos incluyendo por supuesto a los ciudadanos, con talento e innovación para lograr un uso responsable de los recursos naturales.

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  1. Pingback: Por un nuevo modelo energético | Impresiones de un outsider

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